Archivo por Diciembre, 2008
¡Mi Target Group no sabe lo que quiere!
Consumidor potencial, público al que se dirigen los mensajes, miembro de un grupo social…Todos formamos parte de algún target group. Todos somos individuos influyentes e influenciados por las organizaciones. Pero todos somos únicos.
La tendencia al individualismo, a la autenticidad y a la creatividad en uno mismo no ayuda a las organizaciones a identificar grupos de personas con perfiles y afinidades comunes. Recordemos que, en teoría, éstas establecen unos criterios sociodemográficos y unas pautas de comportamiento para el público-objetivo que les interesa. Después, lo identifican en el plano real. Y por último, toman decisiones relacionadas con la adaptación de la comunicación corporativa en función de este grupo.
Pero esto es algo tan subjetivo y relativo…porque en el momento de interpretar un mensaje publicitario el individuo es una PERSONA. Una persona con su carácter, personalidad y circunstancias particulares. Y en ese momento, un mal día, un comentario ajeno, un pensamiento colateral o la suerte…deciden CÓMO va a sentir nuestra publicidad. Y el ser humano tiene tantas contradicciones, que es muy probable que cambie de opinión rápidamente por cualquier nimiedad de su entorno.
En este punto, recuerdo una frase que afirmaba “vender hoy y construir una marca para el mañana”. Efectivamente, si solo incidimos sobre el primer objetivo, será muy difícil modificar la actitud de nuestro público. Por muy identificado y analizado que esté. En cambio, si el segundo goal se mantiene en nuestras acciones de comunicación; tendremos más posibilidades de posicionar nuestra marca y aparecer en el short list de nuestro apreciado cliente…en sus momentos de debilidad.
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